●UnAs CuAnTas PaLaBrAs●

Para TodoS aQuellOs que No tienEn nadA más en MenTE que LetrAs y PensaMIentoS posiTIvos y TextOS creAtivoS

sábado 8 de noviembre de 2008

Deseos

1. Escribir, que los cuentos no se queden en mi cabeza, y sean el reemplazo de las ovejas para conciliar el sueño, ensayos, reportajes, historias y denunciar sin pelos en la lengua.

2. No dejar que el ego, me mantenga flotando como globo, sino que aumente la humildad para aceptar que siempre se cae, pero siempre se puede levantar.

3. Hacer algo bueno por los demás, no solo gastar el tiempo, haraganear y desperdiciar la vida, viendo como el tren pasa, pero el crecimiento personal no.

4. Comprender a las personas, no prejuzgar, no pensar que son tontas o vacías o superficiales. Encontrar la belleza, en todo ser, en especial aquellos que no me agradan.

5. No comparar mi vida con otros, escribir mi propia historia, que las cursilerías corran, que la sangre fluya, que las neuronas funcionen todas, que cada momento, aunque sea diferente al imaginado, pueda ser disfrutado.

6. Ver, oír y callar. Ser los tres monos sabios en uno.

Es extraño escribir esta pequeña lista, pensé que mi última entrada para este curso iba a ser una crónica, una historia o un texto de ese calibre. Pero, creo que esto es mejor, es el inicio del final. Algún día tendré mil años y podré ver si todo se ha cumplido, es raro, nunca había hecho algo así, pero espero, sea cumplido. Una guía tal vez, los seis mandamientos. Aquí no hay Moisés, yo seré mi propia testigo.

Una (no uno, una)

Con un par de zapatitos, negros generalmente; pantalones de vestir, nunca de lona; blusillas rojas, negras, simplemente blusas; ojillos claros y con chispitas de alegría, sonrisa amable, cabello coqueto, rubio-blanquecino, algunos días colocho, otros días con la dirección que deseara, pero extrañamente con orden; rostro agradable, cálido. Día tras día se dirige a sus obligaciones laborales, más que obligaciones se observa cierta satisfacción de hacer lo que le gusta y recibir remuneración, es esa sonrisa traviesa de saber que está haciendo lo que siempre quiso, con lo que es feliz y por suerte tener pago por eso. Mujer que tiene una niña por dentro, un alma juguetona, pícara, seria y a la vez directa. Estoy segura que un culebrón, jamás le caerá bien. Alma fuerte, inspiración para hablar, ese brillito en la mirada, cuando se emociona con algún tema. Siempre dispuesta a enseñar, a explicar, a dar más oportunidades, a llegar a personas que aparentemente viven en otro planeta, ¿acaso Marte? En lo personal, me agradó desde que, en alguno de los cursos recibidos con ella, contestó lo que ningún otro catedrático hubiera dicho, o con esas palabras tan sinceras, ante la estúpida pregunta de por qué era necesario abrir un blog si se deseaba ser locutor: “¿por qué cree entonces que escucha tantas estupideces en la radio?

Día tras día empujándonos a leer la prensa, día tras día obligándonos a escribir, día tras día transmitiendo, de forma poco ortodoxa, sus conocimientos. Pienso que vive en un mundo paralelo a este, donde los malos están disfrazados de Ríos Montt, sensores, lobos que desean reprimir, y estúpidos que no celebran la vida, la diversidad, que no aceptan a los demás, y que no desean aceptar lo distinto. Un lugar donde todo es posible, todo menos hacer el mal, donde cada adulto tiene un Bob Esponja adentro, donde la caperucita roja es amiga de los diputados y el Cadejo, no es solo una leyenda, sino que toma café con champurradas a las seis de la tarde. El día que llegue a faltar a lo que cree, será el día en que se cumpla el Apocalipsis.

El vals de los bolos

Cuarta partida y media: Junta laboral

“Lunes otra vez, sobre la ciudad, la gente que ves vive en soledad. Sobre el bosque gris veo morir al sol que mañana sobre la avenida nacerá”. Así era, Lunes otra vez, Siu Generis con Charly García no pudieron describirlo mejor en esa canción. Me levante temprano, me lavé la cara y alcé los ojos, ahí se encontraban, como generalmente sucedía, cinco borrachos. El primero era Manuelito, “el duende amigo”, por su particular estatura; el segundo Tarzán, “el amigo de San Juan”, siempre asistía a la iglesia que albergaba a este santo, por lo general, a las fiestas patronales, siempre regresaba con olor a garnachas y cusha de Cobán, al menos eso decía la gente; luego, bajo un sombrero de paja, estaba Chusin, el anciano sabio al que todos los bolos de la cuadra acudían por cualquier problema, ya fuera con mujeres, pisto, o solamente para conversar bajo el viejo roble que nacía frente a la cantina “El ojo de gato”; los gemelos, Julito y Pascual, que tenían el mismo corte de cabello, en realidad no eran hermanos, pero un día que tenían una gran greña piojosa, un alma del Señor, se apiadó de ellos y les lavó el cabello y se los cortó al estilo “guacal”, recortado como los frailes medievales: un hongo con rape.

Como había dicho, desde la ventana solo observaba a esos cinco míticos personajes, con sus caras coloradas, ropas sucias, montones de cadejos guardianes, gorras, sombreros, un par de lentes, una tortilla cada uno, hablando, riendo, peleando y discutiendo. Sus temas de conversación yo solo los imaginaba, sus voces, los olores que tenían, solo podía pintarlos en mis sentidos con un poco de imaginación. La única realidad eran los montones de botellitas de alcohol etílico que se encontraban a su alrededor. Lo que nadie se pudo imaginar era que estos cinco canallas, iban a ser testigos del asesinato de la cuadra: La muerte del Narco Tulio Guatemarín del Azulejo, jefe del Cartel de los Enanos Mágicos.

Categoría: Testigos Protegidos.

lunes 3 de noviembre de 2008

Pensamiento canino

El día de ayer salió publicado un artículo titulado “El culto al perro” (elPeriódico 2008). Una de las fuentes indicó “Fue la difusión de la televisión y el cine estadounidense la que le enseñó a los guatemaltecos todo lo que se puede invertir y cuidar en un perro”. No estoy en contra de los animales, del cariño que una persona le pueda profesar a otro ser vivo, incluso que se le trate de buena forma o se le “consienta”, por así decirlo; pero es inaudito que existan personas que se dejen llevar por lo que miran en la televisión, en el cine o donde sea que lo miren, y quieran seguir tendencias de una sociedad que difiere muchísimo de la nuestra. Es triste pensar que paguen cientos de quetzales por cortarle las uñas al animalito, cuando tantas personas se mueren de hambre casi enfrente de sus hogares y no pueden darles ni siquiera un plato de comida, o un poco de dinero para comprar alguna prenda adecuada para el invierno. Se paga por enterrar una mascota en algún cementerio privado, cuando existen tantos cadáveres de mujeres, hombres, niños y bebés en la basura.

La mayoría de las tiendas de mascotas se encuentran en las zonas más privilegiadas del país, si esas personas tienen tanto dinero para gastar en cuidados de belleza, trajecitos, juguetes y otro tipo de accesorios, ¿por qué no pueden abrir algún centro de ayuda a personas de escasos recursos, hacer colectas para arreglar las escuelas públicas que están por el lugar o algún tipo de actividad solidaria?¿Qué está pasando con la sociedad? ¿ahora vale más el estatus que un perro puede dar, que la vida de otro ser humano?

El vals de los bolos

Partida oculta: El gato

Dicen que tenía más vidas que un gato. Andrés Comenuéz, jamás pensó que el ocho de diciembre del 2008, aparecería en una fotografía, primera plana, periódico: Nuestro Diario; el titular decía: Cadáver de bolo, encontrado en la banqueta de la 8ª. Calle B, zona 8. Sus siete vidas habían pasado. Tristemente en la última página del periódico se observaba una esquela: Cámara del Alcohol, El Consejo del Bar Copa tras Copa de Guatemala y su cantinero. Lamentan el sensible fallecimiento de su asociado, bebedor y tequilero prominente. Don Andrés Comenuéz. Y expresan sus más sensibles condolencias a sus perros, amigos y objetos de valor, rogándole a Dios les conceda cristiana resignación por tan irreparable pérdida y elevamos nuestras plegarias por el descanso de su alma. Guatemala, diciembre de 2008.

Sólo en ciertos casos

El que raya paredes y mesas, demuestra su bajeza, decía mi mamá. He visto muchos pupitres, puertas, paredes, incluso billetes rayados, con cuentas, chivos, José ama a Silvia, maldiciones, palabrotas, una vez incluso había una invitación obscena para un trío…pero el que más llamó mi atención fue un escrito encontrado en el edificio M, en el último nivel, el más nuevo, según dicen. Lo siguiente estaba escrito ahí: Juan José Guillermo Moneira, carnet: 113706, humanidades, este es mi escritorio. Respuesta: Eeeer… este es el mío pues…J…. increíble que tan solo con leerlo cualquiera puede imaginar el tono con el que está dicha la respuesta. O sea pues.

lunes 27 de octubre de 2008

En el muelle

Escuchar, correr, llorar, saltar. Agua salada corría por su rostro, no, no eran lágrimas, era la sal que salpicaban las gotitas del mar. Sentía en el corazón unas ganas increíbles de decir cursilerías. Quería sentir en los cabellos las manos más suaves que la pudieran tocar jamás. Era increíble tener al lado una persona con la cual caminar tranquilamente; especialmente en tardes como esa. Caminó varios kilómetros, hasta llegar al muelle, decían que era bastante peligroso y que para alguien como él sería difícil no ser lastimado. Sentía la sangre, paseando por sus venas, dándose el lujo de conocer todo su cuerpo. Sus ojos grandes, oscuros y expresivos, siempre le dijeron algo a los demás, pero no le decían nada cuando se reflejaban en el agua. Observaba a veces a los niños regresar del colegio, sin zapatos, morenitos por el sol y curtidos, sumamente curtidos por este gran astro también. Siempre corría libre, miento, corría libre cuando le estaba permitido desahogar su encierro en la playa. Jamás tuvo compañera, jamás tuvo contacto con persona que no fueran el señor y la señora Gálvez. Su historia era aburrida, nacimiento, abandono de padres, vida solitaria en las calles, hasta que un alma caritativa se ocupó de él y le dio todo lo que siempre quiso: seguridad. Esa sensación que sube, que baja, que se hace una tormenta en el alma, jamás la quiso abandonar, porque desde que nació, aseguraba él, traía ese revoltijo oculto dentro de sí. Quería aprender todo lo que el mundo le permitiera. Quería saber qué había dentro de los barcos que emitían lucecitas en la noche, nunca lo supo. Su corazón era semejante a un vals. Un día, aparentemente normal, vio a un par de amigos caminando por la arena, ambos eran hombres, y traían en las manos botellas, parecían no tener equilibrio alguno. Luego, escuchó con atención, porque se acercaban, uno de ellos gritó - cuidado es la Siguanaba, pero no tiene cuerpo de mujer, quitate de mi camino- y empujando a su compañero, se abalanzó hacia el hermoso caballo blanco que tranquilamente paseaba por la playa.

Era tarde y los esposos Gálvez esperaban a su mascota, siempre pensaron que era un animal fuera de lo común, muy inteligente y por eso siempre lo dejaban salir a pasear. Siempre regresaba. Ya regresará, el animal sabe que lo queremos.

El cadáver lo encontraron bajo el muelle, en el tercer tronco-columna que sostenía la estructura. Supieron inmediatamente que era el animal, porque decía pintado con grafiti “Cuidado aquí yace la Siguanaba”.

-Pobrecito, ni siquiera atinaron que era macho-.