1. Escribir, que los cuentos no se queden en mi cabeza, y sean el reemplazo de las ovejas para conciliar el sueño, ensayos, reportajes, historias y denunciar sin pelos en la lengua.
2. No dejar que el ego, me mantenga flotando como globo, sino que aumente la humildad para aceptar que siempre se cae, pero siempre se puede levantar.
3. Hacer algo bueno por los demás, no solo gastar el tiempo, haraganear y desperdiciar la vida, viendo como el tren pasa, pero el crecimiento personal no.
4. Comprender a las personas, no prejuzgar, no pensar que son tontas o vacías o superficiales. Encontrar la belleza, en todo ser, en especial aquellos que no me agradan.
5. No comparar mi vida con otros, escribir mi propia historia, que las cursilerías corran, que la sangre fluya, que las neuronas funcionen todas, que cada momento, aunque sea diferente al imaginado, pueda ser disfrutado.
6. Ver, oír y callar. Ser los tres monos sabios en uno.
Es extraño escribir esta pequeña lista, pensé que mi última entrada para este curso iba a ser una crónica, una historia o un texto de ese calibre. Pero, creo que esto es mejor, es el inicio del final. Algún día tendré mil años y podré ver si todo se ha cumplido, es raro, nunca había hecho algo así, pero espero, sea cumplido. Una guía tal vez, los seis mandamientos. Aquí no hay Moisés, yo seré mi propia testigo.
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